Jueves, 21 de septiembre de 2017
Última actualización: Miércoles, 3 de agosto de 2016 14:03
Jueves, 26 de noviembre de 2015

La estrategia de la Martingala

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Esta técnica para jugar a la ruleta es una de las más conocidas o, si alguno no sabe lo que es, seguro que si alguna vez ha jugado a la ruleta ha acabado por hacer uso de ella. Te contamos los entresijos de esta estrategia de la Martingala y a qué se refiere exactamente.

[Img #2703]Si por su nombre técnico no conocías a esta técnica, por su práctica seguro que alguna vez la probaste. No vamos a entrar al debate de si es efectiva o no esta manera de jugar, o si realmente es capaz de hacerte ganar beneficios a largo plazo, vamos a lo que realmente significa hacer uso de la Martingala.

Esta estrategia es algo tan sencillo como utilizar la ruleta para apostar intentando doblar la cantidad que se pone en juego. Es cuestión de coger apuestas donde se pague 2-a-1 y utilizarlas de manera repetitiva. De este modo, las opciones de Rojo/Negro, o Par/Impar son las más recurrentes, ya que cuentan con una probabilidad prácticamente del 50%, puesto que entre medias hay que tener en cuenta al cero. 

Y la cosa es ¿qué pasa si haces una apuesta y pierdes? Aquí es donde entra en juego esta versión ya que lo que se pretende es que puedas recuperar lo perdido haciendo una apuesta similar pero poniendo el juego el doble de lo perdido, y así poder salirte con la tuya. 

Esta técnica tiene un peligro, ya que pueden ocurrir varias complicaciones. Una es que no sepas parar, que entres en un círculo vicioso y puedas acabar perdiendo por temas del azar. Y otras es que entres en una racha negativa, y ese fondo que tenías destinado para esa noche de ruleta se agote. 

Esta manera de jugar no es reciente, ya en el siglo XVIII se conocía esta modalidad que originariamente se utilizaba en juegos con monedas, donde la probabilidad sí que es de 50%. Pero a todos nos gustaría que este crecimiento exponencial acabara con un beneficio para el jugador, pero la ruleta, como juego de azar, no nos da estas facilidades, de ahí que abrazar a la Martingala tenga su riesgo.


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