Lunes, 19 de octubre de 2015

El curioso golpe de la banda del Ritz

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De cómo un grupo de jugadores hizo saltar la banca del Ritz mediante un móvil y, al ser descubiertos, no pudieron ser castigados.

[Img #2677]Corría el año 2004, uno de los casinos más glamurosos y espléndidos de Europa estaba, y sigue estando, debajo de Piccadilly, la famosa calle de Londres. Hablamos del Ritz Club, un casino que hoy en día sigue manteniendo esos estándares de excelencia en el mundo del juego, como sacado de una película de James Bond. Y quién iba a imaginarse que un escenario tan elitista se convertiría en el lugar de una estafa de 1,3 millones de libras.

Una “guapa y moderna” mujer húngara y dos “elegantes” hombres serbios, todos ellos en la treintena de edad, idearon un sistema que les permitió hacerse con el dinero y que pese a ser pillados no fueran castigados. Eso sí tuvieron que pasar nueve meses bajo custodia policial.

En marzo de 2004, la “banda del Ritz” era arrestada después de que las autoridades de dicho casino revisaran sus sistemas de grabación internos y avisaran a la policía. Durante las dos noches que pasaron en el lugar de ocio favorito para muchos príncipes árabes y famosos del mundo entero esas tres personas se hicieron con 1,3 millones de libras.

Pero, ¿cómo lo lograron? La primera noche solo se llevaron 100.000 libras y la segunda el resto del bote total que consiguieron. Lo que dijeron por aquel entonces en los medios de comunicación y se mantiene hoy en día es que se hicieron con ese premio mediante un teléfono móvil que tenía dentro un escáner láser conectado a una microcomputadora. Con el escáner se medía la velocidad a la que el croupier lanzaba la bola y cuál era la trayectoria descendente que seguía y la microcomputadora analizaba los datos para dar lugar a la sección en la que la bola caería.

El análisis de los datos y los resultados eran obtenidos antes del tercer giro de la bola, momento en el cual ya no se permiten más apuestas. De este modo el trío aumentaba sus probabilidades de victoria de 1 entre 37 a 1 entre 6. Apostando a los seis números de la sección las ganancias estaban aseguradas, y así lo hicieron.

Después de ser pillados y tras meses de pesquisas e investigaciones, el portavoz de la Scotland Yard dijo, después de que fueran liberados: “Han sido informados de que no se van a tomar acciones legales y que la investigación ha terminado”. El trio salió indemne porque en realidad en ningún momento rompieron ley alguna. Por aquel entonces, la ambigüedad de la regulación del juego en el Reino Unido hacía concluir que como su escáner no había interferido con la bola o la ruleta en realidad no estaban haciendo algo ilegal.

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