Martes, 7 de abril de 2015

La cruzada de Prusia contra los juegos de azar

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Fue entre el siglo XVIII y XIX cuando los alemanes se vieron encandilados por el juego y pusieron gran empeño y dedicación en la creación y el desarrollo de casinos. El crecimiento era imparable, pero el control de Prusia acabó con ellos de raíz.

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La construcción de casinos y casas de juego llegó a Alemania entre los siglos XVIII y XIX. El boom parecía inevitable y en ciudades-estado como Baden-Baden o Wiesbaden se emplearon grandes recursos en un sistema que apasionaba a la población.

Con la caída de estos Estados a manos de Prusia en 1870 y la presencia de Bismarck al poder, en la elite del Imperio apareció una gran animadversión en torno a los juegos de azar.  

Como consecuencia, en 1872, todas estas lujosas salas se cerraron para funcionar simplemente como hoteles o salones estivales.

Durante mucho tiempo, sus propietarios trataron de idear soluciones para recuperar una de las principales fuentes de ingreso y entretenimiento de una ciudad de descanso para la burguesía europea en la que proliferaban establecimientos termales, teatros o hipódromos.

No sería hasta la llegada del Segundo Reich en 1933, cuando se permitiría a Baden-Baden retornar al establecimiento de juegos de azar.

Wiesbaden tendría que esperar algo más, hasta poco después de la Guerra Mundial, en 1947, para volver a abrir sus puertas a los juegos de azar.